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Contacto en Francia

por Raul A. Pinto on ago.10, 2010, en Clásicos, DVD

Contacto en Francia

Ahora que “The Other Guys”, cinta de humor y acción está rompiéndola en taquilla y críticas en Norteamérica, démosle una mirada seria (o dos, o mil si se quiere)  a una joyita del cine en el género policial, injustamente subvalorada entre las cintas de los 70’, “El Padrino”, “Taxi Driver”, “La Guerra de las Galaxias”, “Tarde de Perros”, “Rocky”  y “Apocalipsis Now” quitándole la importancia que se merece.

William Friedkin, director gringo que hace rato perdió el toque (“Jade”, o “La Cacería” son dos soberanos bodrios), tiene, sin embargo dos de sus trabajos entre lo más exquisito que el Séptimo Arte ha hecho: el clásico del horror “El Exorcista”, y el título que nos compete, “Contacto en Francia” (1971).

La historia de los detectives Jimmy “Popeye” Doyle (un soberbio Gene Hackmann ya casi casi calvo por entonces), y Buddy Russo (Roy Schneider, el mismo de “Tiburón”) tras la pista de un cargamento de heroína pura que ciertos franceses quieren mover entre Marsella y New York, se convierte en 100% tensión desde el inicio.

Popeye y Russo buscan drogos en los bares valiéndose de todo, incluso disfrazándose de Santa Clós. Es ahí  donde dan con el dato de unos traficantes fganceses. A partir de esto hay tres cosas que hacen de “Contacto en Francia” una cinta inolvidable… las persecuciones (memorables las del metro aéreo v/s el automóvil en la calle, Popeye y Charnier jugando con las puertas del metro, y el excelente final), la búsqueda de pistas (el parcito gasta calcetines y zapatos corriendo por todos lados y pasan horas escuchando micrófonos ocultos para ver si algo más se encuentra), y las duras y poco ortodoxas maneras de los detectives.

Y no me digan que suena a repetido, porque en 1971 aún no aparecía Harry el Sucio, ni John Maclane, ni “El Vengador Tóxico” ni “24” ni “The Shield”, y menos las correrías de un Matt Damon bien peinado y con cara de asustado en la saga de Yéison Brrrrn, que tiene bastantes similitudes con el estilo de esta historia.

Si uno quiere tener una idea de la vida en la ciudad a principios de los 70’, “Contacto en Francia” no defraudará. Los letreros, los clubes nocturnos y la moda está muy bien representada, y la partitura inmortal de Don Ellis va de la mano con la excelente edición de esta ganadora de cinco Premios Oscar, incluyendo Película, Director, Actor (para Hackmann), Edición y Guión.

Como dato anecdótico, se puede mencionar que el director quería para el papel del “contacto” Alan Charnier a Fernando Rabal, a quién vio en “Bella de Día” de Buñuel. Sus encargados se equivocaron y llevaron a USA a Fernando Rey, y aunque le pidió disculpas y lo mandó de vuelta a España, terminó contratándolo, ya que Rabal ni siquiera hablaba inglés. Rey se convierte, de esta manera, en una elegantísima contraparte para un rudo y “americano” Hackman, sin que casi nadie note que el más tranquilo es el malo, y el más neurótico es el policía.

Policías, ladrones, droga y balazos hay en muchas películas. Historias potentes y bien filmadas, hay en muy pocas. “Contacto en Francia” es una de ellas.

Ficha Técnica

  • Director: William Friedkin
  • Año: 1971
  • Guión: Ernest Tydman, basado en la novela de Robin Moore
  • Música: Don Ellis
  • Reparto: Gene Hackman (Jimmy “Popeye” Doyle”), Fernando Rey (Alan Charnier), Roy Scheider (Buddy Russo)
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Ninotchka: Un clásico de hoy y siempre

por Raul A. Pinto on jun.21, 2010, en Clásicos

Ninotchka

Arrendar en DVD una película que tiene 71 años, para muchos es como salir de carrete con el bisabuelo, pero debo decir… esta comedia viejita se mantiene tan fresca como cuando fue estrenada por allá por 1939…

Con un tema de fondo que aún hoy se mantiene vigente – Comunismo v/s Capitalismo –, la historia de amor entre la seria y eficiente comisaria rusa Lena Yakushova (alias Ninotchka) y el bueno para nada del conde D’Algout, funciona a la perfección. Veamos la historia…

Después de haber sido enviados a París, para vender unas carísimas joyas que pertenecieron a la realeza, tres enviados especiales soviéticos se terminan “perdiendo” para el capitalismo, usando el dinero del viático en un lujoso hotel francés, mientras por problemas burocráticos causados por la dueña original de las joyas, la desterrada Gran Duquesa Swanna, deben esperar a que la justicia decida qué hacer con la venta congelada.

Cuando la situación se complica, el gobierno comunista envía a Yakushova, una “camarada” a prueba de balas capitalistas, tremendamente trabajadora y consciente de las necesidades del “pueblo”, como se demuestra en el diálogo con el cargador de maletas de la estación de trenes:

¿Por qué quiere usted llevarme las maletas?

Ese es mi trabajo.

Ese no es un trabajo, ¡Es una injusticia social!

Bueno, depende de la propina.

Pero, además de negarse con asco a la frivolidad parisina (“¿Qué parte de este cuarto me corresponde? Pregunta al ver su habitación en el hotel) y al consumismo, Yakushova considera al amor como un invento más del imperialismo. Es aquí donde el Conde León D’Algout, amante de Swanna, y quien, precisamente, cambió el carácter de los tres divertidos enviados rusos, se entromete en la vida de Lena y la seduce por el interés de las joyas. Cuando Ninotchka se da cuenta, se mantiene alejada de él, y es ahí cuando ambos descubren que están enamorados…

El director Ernst Lubitsch (de esos tipos que se echan de menos en las comedias actuales) con una mano de cirujano deja al público convencido que el comunismo no lleva a ninguna parte, que el capitalismo no hay que tomárselo en serio, y que es el amor el que solucionará todos los problemas del mundo. Lubitsch utiliza constantemente puertas cerradas para hacernos imaginar lo que ocurre dentro de la habitación, como en la excelente escena de las vendedoras de cigarrillos y para hacernos cómplices, cuando Ninotchka se esconde para probarse el sombrero estrafalario que tanto despreció al principio.

Y por supuesto, una actriz hoy olvidada, como Greta Garbo, nos demuestra porqué en su tiempo fue una estrella: su presencia en pantalla es tan impactante como lo fue la de Marilyn Monroe, aunque cada una encantaba a su manera. Mientras la segunda fue el símbolo de la carnalidad y la dulzura al mismo tiempo, la primera era un témpano de hielo con una mirada penetrante, y una belleza electrizante, y poseía una timidez tan grande que luego de un par de cintas más no volvió a actuar nunca más, hasta morir en 1990.

En resumen, “Ninotchka”, una joya del cine, encantadora, tierna, y muy graciosa.

FICHA TÉCNICA:

  • Director: Ernst Lubitsch
  • Año: 1939
  • Guión: Walter Reisch, Charles Brackett y Billy Wilder, basado en una historia de Melchior Lengyel
  • Música: Werner R. Heymann
  • Reparto: Greta Garbo (Lena Yakushova/Ninotchka), Melvyn Douglas (Leon D’Algout), Ina Claire (Gran Duquesa Swanna), Sig Ruman (Iranoff), Felix Bressart (Buljanoff), Alexander Granach (Kopalski)
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